Torrezno
hace 6 días
Iñaritu y Arriaga convierten el ejercicio de estilo que era Amores Perros en un ejercicio de comomolismo extremo. Aquí todo está dirigido para epatar al espectador. La narración fragmentada, los saltos temporales e incluso las interpretaciones exageradamente tristes e intensas de sus protagonistas, todo, es un artificio ideado para que sepas que hay dos AUTORES de verdá detrás de todo. El equivalente cinematográfico de convertir el meme de los Simpson de "si, ya te vimos" en el culebrón definitivo. Lo curioso es que, a pesar de esto, todo funciona perfectamente y en vez de ser un coñazo jugando a ser indie es una película maravillosa repleta de matices. En fin, la hipotenusa.
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