Reseña
El tren del infierno
El tren del infierno
Esta película contiene dos de mis cosas favoritas del cine: nieve a tutiplén y trenes (si son desbocados y sin control, como aquí, mejor), o sea que ya desde que escapan de la cárcel, para mí, van a favor de obra. Pero si además de esto le sumas a un par de protagonistas entre imbéciles perdidos y taraos imprevisibles, interpretados en plan intensito por Eric Roberts y John Voight haciendo de sí mismos, pues ya es la repanocha. Dirigida por Andréi Konchalovski y con guion de Akira Kurosawa, la película tiene los cojonazos de pasar de película de acción a fumada existencialista con la misma facilidad que el personaje de Eric Roberts en intentar culearse a la pobre zagala que se ha quedado sopa en el trabajo sin pestañear siquiera, vamos una maravilla que te deja claro desde el primer momento que todos los personajes de la película son unos hijueputas menos la pobre currita. Una de esas joyas de los 80s que viendo los implicados y que es de la Cannon, uno no sabe bien cómo coño pudo filmarse una película sobre dos de los instintos más primarios del hombre: ser libre y putear a tu enemigo hasta la muerte, sin que hubiera toneladas de coca entre los directivos de por medio. Obra maestra