Reseña
No hay otra opción
No hay otra opción
El humor de Westlake siempre me pareció muy jodido de trasladar y aquí se borda en bastantes ocasiones, la principal, en la increíble escena de la discusión con la música a todo trapo y los tres implicados y la de más enjundia, cuando el protagonista verbaliza su incapacidad de reinventarse por culpa de una masculinidad tóxica del copón con lo del bar musical. En definitiva, una maravilla de película que demuestra que el capitalismo es el MAL… una vez más