Recensione
Nobody Knows Anybody
Nobody Knows Anybody
Un dislate de principio a fin dónde aún tengo dudas si lo más ridículo es el acento de Jordi Mollá o la música de "suspense " de Amenábar y dónde lo único reseñable es ver cómo Eduardo Noriega es el único que no se deshueva diciendo sus líneas.