Recensione
I tre giorni del Condor
I tre giorni del Condor
La paranoia loca de los setenta es una cosa digna de admirar. Aquí Robert Redford es un agente de la CIA cuyo único superpoder como espía es haberse leído hasta las instrucciones del champú y tener la potra de ser ese funcionario que se pira a media mañana del curro a por café. Con estos mimbres Pollack y un RR hiperfollable te montan una película de espionaje conspiranoico tan eficaz como el trabajo de Joubert y con un plot tan difuso como la relación con Faye Dunaway. Lastima que la película no sea redonda del todo por la puta manía de meter romance con fórceps, porque claro, que te folles románticamente por la carísima a una rehén justo el mismo día que han apiolado a tú novia muy creíble y decente no queda.