Recensione
Piccoli omicidi tra amici
Piccoli omicidi tra amici
Flojea, y mucho, en la parte centra del metraje pero entre Ewan McGregor sirviendo face card con esa melenita y los huevazos de Boyle, primero, para hacer el juego de manos en la puta cara del espectador y, segundo, sudar lo más grande de la verosimilitud para cascarse un plano final epatante por la carísima, pues que queréis que os diga: directa a mis favoritas de Boyle