Recensione
Un sogno lungo un giorno
Un sogno lungo un giorno
No se aman las películas perfectas, se aman las películas hechas con el corazón. Recuerdo haber visto Corazonada en los ochenta y sentirme fascinado de aquella. Después de treinta años hay una serie de películas por las que siento cariño pero que por razones nunca he vuelto a ver. Esta es una de ellas y después de volver a verla me he sentido igual de maravillado. Es curioso que después de hora y media viendo como la pareja más triste de la historia hacen el parvo para volver al mismo sitio y cantarle a la pantalla en la escena final a lo Tom Waits “ahí no es” acabar totalmente entregado a la imperfecta y excesiva obra de Coppola y sentir la sensación de que si cierro lo ojos la magia puede desaparecer para siempre como si fuera una chica de circo.