Crítica
Invasão de Privacidade
Invasão de Privacidade
Desde el momento que descubres que se ha gastado seis millones de dólares en cámaras y las pone en blanco y negro, sabes que Zeke es directamente gilipollas. Por lo demás, un thriller erótico en el que un tío más soso que las habas del revuelto coge con una Sharon Stone aparvada y en el que salen muchos señores mayores pendientes de cobrar su cheque. Un dislate.